BIOGRAFÍA
SALTEADORES NOCTURNOS
AGUSTÍN MARÍA BARLETTI
(De los cuatro vientos – Buenos Aires)
A lo largo del tiempo se ha escrito bastante sobre las personas que forjaron el perfil de nuestra Nación, con sus vaivenes, honras, deshonras, dolores y tiempos radiantes. Sin embargo, pocas veces ha sido motivo de estudios profundos la vida y obra de uno de los más relevantes presidentes de la Nación, el doctor Arturo Umberto Illia. Habiendo tenido el honor de conocerlo, me satisface lo que expresa el libro que comento. Su destacadísimo perfil cívico requería desde hace mucho tiempo salir de la nebulosa del desconocimiento; hay una historia que contar y reflejar. Este libro de Agustín Barletti logra, con meticuloso estudio, un aporte sustancial a su elucidación.
El recurso narrativo elegido por el autor al novelar hechos verídicos con la herramienta de la ficción logra que el lector sostenga con gusto el curso del texto. Marca con precisión su recorrido profesional, político y científico, y sin ánimo de adelantar el contenido, sorprenden destellos de su obra que, confieso, desconocía y echan luz a esta gran personalidad de la historia nacional.
Hombre culto y viajado, en su vida en la Europa de los años 30 Illia tuvo interesantes experiencias, como presenciar in situ el naciente fascismo en los actos públicos de Hitler y Mussolini; naturalmente, fue detenido en Berlín por negarse a saludar con el brazo en alto a una patrulla de las SS. Especialmente destacable fue en el año que vivió en Copenhague, Dinamarca, donde se hermanó con los ideales socialdemócratas escandinavos.
El libro, de 315 páginas, editado prolijamente, tiene rigurosidad documental y sólidos engranajes de respaldo estadístico. Colabora eficazmente a la comprensión de temas de la Historia como la revocatoria de los contratos petroleros, la ley de medicamentos, la orden militar de honrar la bandera de la ocupada República Dominicana, o la casi desconocida aprobación en la ONU, sin un solo voto en contra, del tratado que forzó a Gran Bretaña a dialogar sobre Malvinas. Entre otros, fue una sorpresa encontrar que la primera exportación a China de un país occidental fuera Argentina, sin requerir ninguna jugosa comitiva: actuaron el Instituto de Nutrición de Brasil, la FAO, INTA y la Junta Nacional de Granos. Dejo para el final por bochornoso el golpe de 1966, rescatando la respuesta a sus verdugos: Ustedes sentirán vergüenza por cumplir órdenes indignas… sus hijos se avergonzarán de ustedes… y el mañana los señalará por haber producido estas horas tristes en el país.
Rodolfo Martín Campero
© LA GACETA